Es importante que las personas que toman clases de Pilates tengan la posibilidad de determinar si un instructor tiene los conocimientos y destrezas necesarias para brindar un servicio de calidad en la enseñanza de la técnica en condiciones de seguridad para los alumnos y enfocado al logro de los resultados deseados.
Así como los instructores deben tener el compromiso y la disciplina para mantenerse en constante capacitación y actualización, también los usuarios deberían de contar con criterios claros para evaluar a un instructor, con el fin de comparar entre diferentes opciones y estar en condiciones de seleccionar la mejor.
Sin embargo resulta muy difícil para un usuario común poder calificar cualidades como el nivel de conocimientos y el dominio de la técnica, ya que eso sólo lo podría evaluar un alumno muy experimentado que haya tenido la fortuna de aprender con buenos instructores (lo cual no es frecuente).
Con este fin presentamos a continuación una serie de criterios que pueden servir como una guía práctica incluso para un alumno nuevo, para hacer una evaluación del nivel de calidad de un instructor, y con ello incrementar su exigencia como usuario, con lo cual puede influir para que se eleve el nivel de competitividad del medio.
Se debe buscar que un instructor tenga:
1.- Agudeza de percepción para detectar posiciones erróneas y corregirlas. Hay ocasiones en que los instructores no corrigen posición de la pelvis, movimiento de la columna, la alineación de la cabeza y las extremidades. Si alguien toma una clase y no le hacen ninguna corrección, es un motivo para dudar de la capacidad del instructor, ya que es muy poco probable que los alumnos hagan todos sus ejercicios de manera correcta desde el primer intento. Al adoptar las posiciones correctas, el alumno experimenta una sensación de trabajo más profundo y con más consciencia de su cuerpo.
2.- Capacidad de expresión clara y breve.
En las clases de grupo se debe tener mucha agilidad para dar la misma atención a todos los participantes, lo cual exige al instructor tener un campo visual amplio para que mientras da instrucciones a una persona, no pierda detalle de lo que están haciendo los demás. Sus explicaciones deben estar dirigidas de manera global, para que tengan mayor alcance entre los participantes, ya que una misma instrucción puede ajustarse a varios alumnos y no debe perder tiempo explicando lo mismo varias veces. Es conveniente que el instructor utilice términos técnicos de anatomía, fisiología y otras disciplinas afines al ejercicio, explicándolos brevemente para que se familiaricen con ellos y se les despierte el interés por profundizar más y estudiar por su cuenta.
3.- Manejo de recursos verbales, visuales y táctiles para facilitar la ejecución de los movimientos. Los alumnos captan información a través de diferentes sentidos, por lo cual el instructor debe utilizar varios medios para transmitirla, asegurándose de que todos entienden la esencia de los mensajes y se obtenga una respuesta rápida en la ejecución de los movimientos para que se optimice el tiempo de la clase y no se pierda la continuidad de la misma dando muchas explicaciones a una persona, mientras las demás esperan. Las explicaciones verbales se deben reforzar con asistencia manual, demostración y técnicas de visualización, las cuales facilitan la concentración y estimulan la creatividad de los alumnos.
4.- Capacidad para adaptar el nivel de dificultad de los ejercicios a las posibilidades de cada uno de los asistentes. El instructor debe tener un conocimiento amplio de las modificaciones, variaciones y contraindicaciones de los ejercicios, para que cada uno de los participantes trabaje a su propio nivel, sin excederse de su capacidad o sin que les resulte demasiado fácil. Al realizar pequeños cambios en la posición del cuerpo, se puede variar el grado de dificultad de los ejercicios, de manera que es posible que cada alumno seleccione la intensidad o la dificultad a la que quiere trabajar. El profesor les presenta las opciones y cada uno de los alumnos selecciona la que considera más conveniente. El alumno al terminar su clase no debe tener una sensación de agotamiento o dolor, sino por el contrario debe sentirse ligero y con energía. Debe sentirse satisfecho con el esfuerzo realizado y no frustrado porque le pusieron ejercicios muy difíciles que no pudo realizar correctamente.
Tomando en cuenta estas observaciones, no se requiere gran conocimiento o experiencia en Pilates para que los alumnos puedan evaluar la calidad de sus propios profesores, y con ello tengan un mejor criterio para cuidar su seguridad o para optimizar los beneficios de sus clases.
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